30 ene. 2013

Un soplo de poesía

(Entrevista con el escritor Javier Alvarado, Premio Rubén Darío y Nicolás Guillén)
La poesía es la musa de los pueblos, se puede conocer mejor el devenir de un país a través de sus cantores que en sus libros de historia. Quizás por ello el poeta panameño Javier Alvarado se ha tomado un aparte en su periplo por Cuba, para detenerse en San Juan de los Remedios, ciudad casi cinco veces centenaria, pueblo fundacional. Este bardo, que a pesar de su juventud ya cuenta con dos importantes premios, el Nicolás Guillén y el Rubén Darío, nos habla acerca de la poesía y su amor por la isla con la naturalidad y el alma de un gran artista. 
Mauricio Escuela: ¿Qué motivó su periplo por nuestro país?
Javier Alvarado: Tengo que remitirme al Premio Rubén Darío, pues se lo prometí a la Virgen de la Caridad del Cobre. Resulta que también hace unos días obtuve el Nicolás Guillén, el Poeta Nacional de Cuba. Por lo que son dos galardones que ofrezco a la madre espiritual de este país. Mi viaje incluirá Santa Clara, Holguín y por supuesto Santiago. He querido coincidir con las fiestas martianas, para rememorar a un Apóstol de Nuestra América. Mi deseo consiste en ahondar en las raíces de la literatura isleña, en su identidad.
ME: Se que su poesía está muy relacionada con la identidad nacional cubana, ¿cómo refleja esa identidad?
JA: Mi poesía ha bebido en los bardos cubanos desde muy temprano, tuve la suerte de formarme con una poetisa que fue agregada cultural en este país, y en su biblioteca estaban autores como Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Fayad Jamís, Lina de Feria. Mi primer contacto con Lezama fue en el primer viaje que hice fuera de Panamá, en el malecón de La Habana, comprando su poesía completa. Un gran descubrimiento, uno de mis autores de cabecera. También Virgilio Piñera, Onelio Jorge Cardoso en cuento. Siempre me he preocupado por seguir la literatura cubana, no paro de pedir referencias sobre los autores de la isla. Principalmente he cultivado el neobarroco, con Severo Sarduy y José  Lezama como guías.
Me menciona a un José, en Cuba también tenemos otro, conocido por el Apóstol, ¿hay referencias a Martí en su poesía?
JA: Puede decirse que Martí es un escritor, pero a la vez un héroe. Él es la raíz de la cultura auténtica de la isla. Su amor por el arte, por la dignidad, trasciende las fronteras. Él nunca morirá, mientras haya personas que lo recuerden y sigan su ejemplo.
ME: ¿Por qué quiere dedicarle su obra a la Virgen de la Caridad del Cobre?
JA: El contacto que tengo con la Virgen desde mis primeros viajes a Cuba fue tan especial, que le prometí traerle mis libros de poesía al cabo del tiempo. Han pasado doce largos años y aquí estoy. El Premio Rubén Darío, que han obtenido tantos grandes poetas, es para ella. Algo muy personal, muy espiritual. Estoy aquí gracias a ella.
ME: Entonces ya que sigue a Martí, a Lezama y es devoto además a la Virgen de la Caridad del Cobre, ¿podría usted definirse como un poeta panameño-cubano?
JA: Hay un amor espiritual muy fuerte que me conecta con Cuba. Puede decirse que sí, soy un panameño con mucha influencia de la cultura de esta isla.
Javier Alvarado, joven sensible y conocedor de los secretos de la imagen poética, tiene como anhelo compartir nuestros héroes, el arte de la isla, su gente. Por ello este periplo, de ahí su espíritu desbordante. Él es un ejemplo de esa juventud latinoamericana que como la plata en las raíces de los Andes se levanta unida en un solo soplo continental.