15 abr. 2014

Q volá Blogsfera Cuba



La blogosfera cubana se vuelve inhóspita. No es la primera vez que escribo sobre un fenómeno que lleva a nuestras bitácoras a caer en sectarismos poco beneficiosos, o enfoques analíticos lejos del análisis. De una gran concertación que promulgaba el respeto al derecho ajeno, pasamos al coqueteo con una agenda única y de allí al desmiembro. No se supo coordinar la gran diversidad que tenemos, ni se encausó la riqueza humana que supone tanta gente de talento. Por el contrario,  rápida y parcial, Blogosfera Cuba se metamorfoseó en un directorio de blogs, cuya fría apariencia denota la frialdad del proyecto hoy por hoy.
Lamento que desde la concertación que tuvimos, algunos de nosotros hallamos puesto demasiada confianza en unos pocos. Creí que al fin, a través de los blogs, la prensa nacional tendría ese oxígeno que necesita. La ilusión de ganarnos un espacio institucional, un reconocimiento, pereció en manos de quienes creyeron un derecho definir agendas y estructuras. Así se estigmatiza la diferencia y los hilos de la uniformidad entorpecen un proyecto que contaba con ventajas para el triunfo. Mas ya las cartas se pusieron en la mesa, y cuando pudimos ser un foro interno diverso con un rostro diverso y coherente hacia afuera; preferimos que el chancleteo se adueñase y ahora mismo el proyecto es su propia sombra.
Esta crítica, resultante de tanta observación, la suelto luego de que pudiese constatar que en efecto somos un directorio de blogs y no la más amplia red de corresponsales blogueros a nivel nacional. Ni tira tiros ni mercenarios, esa era mi idea de lo que no debíamos ser los nuevos periodistas ciudadanos. Más allá de unificar la agenda en determinados momentos, previo consenso; se hizo evidente la presencia de fuerzas reguladoras desde afuera, las cuales intentaron clonar enfoques ya fallidos en el campo de la comunicación institucional. ¡Ni hablar de quienes por su antigüedad, número de visitas, pedigrí periodístico, diseño web o influencia grupal; creyeron que merecían un papel opinativo preponderante! La maña napoleónica nos llevó a quedarnos sin subalternos, y nuestro Waterloo empezó con aquel desdén hacia iniciados o poco informados, que también querían bloguear y ser protagonistas de una idea mayor.
Me mantuve callado en la concertación de Blogosfera Cuba,  no suelo batallar en terreno ajeno, sin conocer tampoco contra qué o quiénes lucho. Pero transcurridos unos meses, en los cuales participé y tomé distancia alternativamente con respecto al proyecto; digo que el asunto enfrenta una crisis y sólo una segunda concertación podrá salvarlo. Vernos las caras y decirnos: “fallamos”. Las estructuras de mando, de tan laxas, cayeron en el personalismo, y a estas alturas difícil será lograr incluso otro nivel de convocatoria física de relevancia. Hay que tomarnos en serio el asunto, lo cual no significa ser aburridos, sino efectivos.
La revista, publicación que hasta ahora me es desconocida desde mi conexión pueblerina y precaria; ha tenido un impacto indudablemente escaso en la sociedad. Los mecanismos publicitarios fallaron y el hecho no pasó de un acontecimiento artesanal, con escaso nivel de reconocimiento fuera de marcos estrictamente endógenos. No basta con un buen diseño, ni con textos llamativos y bien escritos. Toda revista presupone una personalidad mediática bien definida, y estrategias comunicativas que la den a conocer, sobre todo en públicos potenciales.
Agradezco el espacio que se me brindó desde un inicio en Blogosfera Cuba, así como la amabilidad de sus miembros sin excepción. No acuso a nadie de errores en los que yo mismo no haya participado, ni de los cuales no sea cómplice al menos desde la inactividad. El programa de radio que en mi emisora producimos durante dos meses, testimonió el entusiasmo de muchos blogueros por un proyecto que prometía. Mas aquel espacio en el espectro radiofónico nacional salió del aire, y cuando una misiva a la dirección de mi centro de trabajo pudo resolver mucho; nuestra manía napoleónica dictó el final del único impacto institucional de la blogosfera cubana en los medios oficiales.
Como tengo fe en la bondad de los cubanos, creo en limarnos los defectos y concertarnos otra vez. No somos los blogueros sólo un grupo enorme, dividido en subfamilias por afinidades juveniles. Hay un compromiso con la seriedad, toda vez que se publica o dice algo. La confianza la merecemos todos, así como el protagonismo. Sería fatal que el estado destructivo de Blogosfera Cuba quedase tal y como luce, o tal vez peor. Si creímos en el proyecto, si no fue una farsa o un escenario chancletero alguna vez; hora ya de que lo rescatemos para darle su brillo y dignidad. De lo contrario, ese frío directorio de bitácoras terminará derretido.