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15 sept 2014

El Otro Julio



Un joven de veintiséis años, residente en Remedios Villa Clara, gana el codiciado Premio La Gaceta en cuento. Aquí está la aventura de cómo lo logró.  

-¡Empuja que está abierta! –dijo desde el interior del apartamento uno de los personajes del cuento “Ojo con las paredes húmedas”, texto ganador del Concurso La Gaceta 2014. El agua había inundado la estancia, pero ahí estaba yo con mi traje de baño y dispuesto a hablar con Julio César Castellón, el autor de aquella ficción.
-Les dije que te dieran un salvavidas, en caso de que lo necesitaras para cruzar la sala-, el escritor me sorprendió con esa frase, mientras tomé asiento sobre un montón de agua acumulada en galones.
-No todos los días se gana el Premio La Gaceta, sin embargo pocos han venido a entrevistarme a mi lejano pueblo, donde por lo visto no para de llover.
Intenté decirle a Julio que el problema del agua era sólo en su apartamento y específicamente en un  cuento cuyas sensaciones de amenaza y soledad se mezclan con maestría narrativa.
-No intentes explicarme mi propia obra –interrumpió– sé exactamente de qué trata. Cuando comencé a escribirla, me sentí cómodo con el personaje central del ingeniero frustrado. Un tipo con el cual sin dudas tengo similitudes. Fue algo subconsciente, el cuento salió solo, en una noche de trabajo frente a la computadora. Llovía mucho y yo sentí que aquella agua me sepultaba.  
-Pero Julio, ¿no crees que resulta un lugar común eso de las frustraciones como tema para una obra, cómo lograste el toque de originalidad?
-Es que el tema llama la atención, mucha gente se frustra y luego se siente reflejada por una obra como esta. Yo logré narrar una historia, pero simbolicé algo más amplio. Lo que se nombra corriente de pensamiento: un sentido filosófico que recorre toda la obra de manera subterránea y que sólo a ratos se vislumbra claramente. El agua y la humedad imparable resultan los símbolos de la tristeza que te conectan con la idea central. También el comportamiento de los personajes. Esto último marca la progresión de una acción simple en apariencia, si miramos sus escasos sucedidos.
-Ya estás enredando a los lectores con esos asuntos raros de las técnicas narrativas, obvio que el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso tiene un peso en tu vocación, ¿crees que para ser un buen joven escritor hoy resulta necesario pasar el Onelio?
-No creo que sea indispensable, pero resulta muy útil. Ahí tú descubres el agua tibia más rápido. Pasan dos cosas: o te das cuenta de que tienes talento y sigues adelante o percibes que lo de escribir no va contigo y te retiras. Ese Centro te ahorra mucho tiempo en tu carrera o en tu proceso de autoconocimiento. A mí me ayudó de ambas maneras. 

-Bueno Julio pasemos a los lugares comunes inevitables en toda entrevista a un escritor, dime: ¿cuál autor te influencia más a la hora de crear?
-Sin dudas Julio Cortázar es un imprescindible. Un alimento espiritual que llevo años comiendo. En cuanto a lugares comunes, olvidas que también por lo general se mienta lo de estar solo en una isla con algún libro favorito. Yo elegiría  “Los Miserables”, texto que de tan largo llenaría todo mi aburrimiento en ese sitio aislado.
-Te darás cuenta que hemos hablado mucho del cuento y poco del premio. La Gaceta es perseguido por autores consagrados y desconocidos, casi se trata de un Santo Grial de la literatura cubana. ¿Te sientes como uno de los Caballeros Templarios que cuidan el antiguo tesoro, según cuenta la leyenda (y la película de Indiana Jones)?
-Bueno, ojalá el premio tuviera poderes mágicos para acabar con toda esta humedad de mi casa. Cuando dieron la noticia me remonté a una lista de escritores canónicos de este país. Más allá de la magia o la mitología, para mí fue un llamado a escribir. Hay que arriesgarse, tener confianza. A cambio he soportado esta maldita agua por todas partes, que ni un Premio Nobel erradicaría. 
-Entonces, ¿podemos esperar a que estés en esa gran lista de canónicos, habrá en Cuba otro Julio escritor, medio pariente del argentino?
-Acepto lo de pariente, pero en cuanto a lo de canónico queda un largo trecho. Por ahora usaré el dinero del premio para arreglar los salideros de agua y las filtraciones hacia el apartamento de abajo.
-Julio, generalmente cuando se entrevista a uno de esos escritores consagrados se pregunta por los consejos a los más jóvenes. Como sé que odias los lugares comunes, quisiera dármelas de original y pedirte que aconsejes a los autores consagrados desde tu posición de joven.
-Bueno, que sean justos como jurados de los premios. Mirar la obra y no su estilo diferente o su tema transgresor. Una mente abierta a muchachos con talento e ideas novedosas. Ayudarnos, porque lo necesitamos.
-Gracias Julio por tu entrevista, ahora lo más difícil es que llegue seca y no se destiña al pasar por la humedad de la sala del apartamento.
-No importa que se destiña el papel, lo malo es que se tiña de tristeza, la humedad es la tristeza misma.

15 abr 2014

Q volá Blogsfera Cuba



La blogosfera cubana se vuelve inhóspita. No es la primera vez que escribo sobre un fenómeno que lleva a nuestras bitácoras a caer en sectarismos poco beneficiosos, o enfoques analíticos lejos del análisis. De una gran concertación que promulgaba el respeto al derecho ajeno, pasamos al coqueteo con una agenda única y de allí al desmiembro. No se supo coordinar la gran diversidad que tenemos, ni se encausó la riqueza humana que supone tanta gente de talento. Por el contrario,  rápida y parcial, Blogosfera Cuba se metamorfoseó en un directorio de blogs, cuya fría apariencia denota la frialdad del proyecto hoy por hoy.
Lamento que desde la concertación que tuvimos, algunos de nosotros hallamos puesto demasiada confianza en unos pocos. Creí que al fin, a través de los blogs, la prensa nacional tendría ese oxígeno que necesita. La ilusión de ganarnos un espacio institucional, un reconocimiento, pereció en manos de quienes creyeron un derecho definir agendas y estructuras. Así se estigmatiza la diferencia y los hilos de la uniformidad entorpecen un proyecto que contaba con ventajas para el triunfo. Mas ya las cartas se pusieron en la mesa, y cuando pudimos ser un foro interno diverso con un rostro diverso y coherente hacia afuera; preferimos que el chancleteo se adueñase y ahora mismo el proyecto es su propia sombra.
Esta crítica, resultante de tanta observación, la suelto luego de que pudiese constatar que en efecto somos un directorio de blogs y no la más amplia red de corresponsales blogueros a nivel nacional. Ni tira tiros ni mercenarios, esa era mi idea de lo que no debíamos ser los nuevos periodistas ciudadanos. Más allá de unificar la agenda en determinados momentos, previo consenso; se hizo evidente la presencia de fuerzas reguladoras desde afuera, las cuales intentaron clonar enfoques ya fallidos en el campo de la comunicación institucional. ¡Ni hablar de quienes por su antigüedad, número de visitas, pedigrí periodístico, diseño web o influencia grupal; creyeron que merecían un papel opinativo preponderante! La maña napoleónica nos llevó a quedarnos sin subalternos, y nuestro Waterloo empezó con aquel desdén hacia iniciados o poco informados, que también querían bloguear y ser protagonistas de una idea mayor.
Me mantuve callado en la concertación de Blogosfera Cuba,  no suelo batallar en terreno ajeno, sin conocer tampoco contra qué o quiénes lucho. Pero transcurridos unos meses, en los cuales participé y tomé distancia alternativamente con respecto al proyecto; digo que el asunto enfrenta una crisis y sólo una segunda concertación podrá salvarlo. Vernos las caras y decirnos: “fallamos”. Las estructuras de mando, de tan laxas, cayeron en el personalismo, y a estas alturas difícil será lograr incluso otro nivel de convocatoria física de relevancia. Hay que tomarnos en serio el asunto, lo cual no significa ser aburridos, sino efectivos.
La revista, publicación que hasta ahora me es desconocida desde mi conexión pueblerina y precaria; ha tenido un impacto indudablemente escaso en la sociedad. Los mecanismos publicitarios fallaron y el hecho no pasó de un acontecimiento artesanal, con escaso nivel de reconocimiento fuera de marcos estrictamente endógenos. No basta con un buen diseño, ni con textos llamativos y bien escritos. Toda revista presupone una personalidad mediática bien definida, y estrategias comunicativas que la den a conocer, sobre todo en públicos potenciales.
Agradezco el espacio que se me brindó desde un inicio en Blogosfera Cuba, así como la amabilidad de sus miembros sin excepción. No acuso a nadie de errores en los que yo mismo no haya participado, ni de los cuales no sea cómplice al menos desde la inactividad. El programa de radio que en mi emisora producimos durante dos meses, testimonió el entusiasmo de muchos blogueros por un proyecto que prometía. Mas aquel espacio en el espectro radiofónico nacional salió del aire, y cuando una misiva a la dirección de mi centro de trabajo pudo resolver mucho; nuestra manía napoleónica dictó el final del único impacto institucional de la blogosfera cubana en los medios oficiales.
Como tengo fe en la bondad de los cubanos, creo en limarnos los defectos y concertarnos otra vez. No somos los blogueros sólo un grupo enorme, dividido en subfamilias por afinidades juveniles. Hay un compromiso con la seriedad, toda vez que se publica o dice algo. La confianza la merecemos todos, así como el protagonismo. Sería fatal que el estado destructivo de Blogosfera Cuba quedase tal y como luce, o tal vez peor. Si creímos en el proyecto, si no fue una farsa o un escenario chancletero alguna vez; hora ya de que lo rescatemos para darle su brillo y dignidad. De lo contrario, ese frío directorio de bitácoras terminará derretido.