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31 jul 2015

Una ciudad atrapada en las redes



Cuando la red wifi de internet flotó sobre la ciudad de los demonios, un anciano recordaba cómo su abuelo lo llevó a conocer el hielo, las señales de humo, la telegrafía, las cartas de amor, el vapor que traía los barriles de vino y las noticias de Europa.
San Juan de los Remedios, cinco siglos de aislamiento, un sitio donde las fabulaciones se unen a la vida cotidiana sin que haya divorcio. Ahora, una nube de bits se cierne sobre los tejados rojizos y los ventanales de madera. Los guajiros y las solteronas van al parque,  atraídos por la novedad de una lluvia electrónica, donde se escuchan infinitas vidas.
Dos señoras vinieron desde el caserío vecino para ver sus nombres brillar en una cuenta de Facebook. Los jóvenes se quedan hasta tarde conectados y prefieren enviarse stickers, mensajes de amor, mentiras, juegos. Hay en ellos el ansia de lo nuevo y el consumo de una cultura antigua, proveniente de los mensajes cifrados y los caminos polvorientos.
La wifi barrió los últimos vestigios de una ciudad aislada, ahora cualquier persona con una tarjeta de internet por una hora puede acceder a las últimas noticias e interactuar en las redes sociales. Rápidamente Remedios se une al mundo a través de la invisibilidad de la inventiva. 
Los humorísticos memes de facebook se vuelven populares entre los usuarios de la web.
Dicen que las parrandas se realizarán de manera virtual, como un videojuego, también se comenta que el güije, tradicional figura mítica, será el personaje central de alguna saga donde los usuarios asumirán nicknames relacionados con la historia de la Villa. Una ciencia ficción mezclada con disparates cotidianos se cierne sobre la plaza Isabel II, donde los magos del pasado son los informáticos del presente, y los hechizos devienen en tabletas digitales, teléfonos inteligentes, laptops satelitales.
Se corre la voz de que en el futuro las personas optarán por una ciudad virtual, que será habitada por personas reales y por programas informáticos. Todas las fantasías se harán posibles en un mundo de bits.
Los viejos periodistas locales, tocados por la musa de la escritura, optan por convertirse en blogueros con sus bitácoras hiperlocales, verdaderos documentos de una época que transcurre más rápido desde que la wifi flota como una nube azulada con el logo de Facebook o como el pájaro verdoso de Tuiter. Ahora hablan de “solicitud de amistad”, “mensajes privados”, “post compartido de forma pública”. Los grupos de “Remedianos en Facebook”, “100 % remedianos”, “Remedianos por el mundo” y “Parranderos en la web” conversan sobre los temas más cotidianos: el hueco de la calle, el nuevo vestido de la amiga, las pizzas de la esquina, una entrada de voladores a las cinco de la mañana.
Una amiga cuenta cómo reaccionó su mamá cuando conoció el acceso a la web: iba llorando porque en su época sólo se usaba la máquina de escribir y el correo postal. Nunca se imaginó que un dispositivo facilitara la comunicación entre ella y una persona al otro lado del mundo.    
La juventud es el sector de Remedios que más accede a la web mediante wifi.
Porque ahora Remedios está en todas partes, sus fieras cotidianas y leyendas se esparcen a través de la gran telaraña mundial. Otros fenómenos de otras partes del mundo virtual y real se pasearán por las calles rojizas de la villa. La ciudad fabula con sus celulares y sus pantallas táctiles, las torres de las Iglesias se reflejan en los banners de los blogs y los sitios webs. Los guajiros de la zona se intercambian SMS para avisarse los cambios de tiempo, las secas, los truenos, las malas cosechas, los movimientos de ganado.
Hoy más que nunca una leyenda local y mundial, la Octava Villa sueña en bits y su olor se impregna a  las casas de bambú en la selva asiática, las montañas nevadas de todas las cordilleras, las calles de una ciudad europea, donde quiera que hay una persona conectada a la web. Ese viaje virtual torna a Remedios más mundial  y al mundo más remediano.

    

15 ene 2015

Un padre diferente


Conversé con este padre diferente en la gran nave de la Iglesia Parroquial de Remedios, nos custodiaron los santos y las pinturas antiquísimas. Las palabras salían con la misma fluidez de un sermón, con la naturaleza de un hombre sencillo que no teme a la originalidad. Fray José Luís Ledesma, mexicano, sacerdote y padre de muchos.    
-Padre, ¿no teme usted a que lo cataloguen como un cura demasiado distinto, alguien quizás salido del plato como decimos los cubanos?
-Bien lo dijo el autor del Quijote, cuando puso en boca de dicho personaje que si los perros ladran es seña de que avanzamos. Es algo fuerte, pero cierto porque cuando no alcanzas ese impacto tienes que preocuparte.
-¿Y en cuanto a los católicos tradicionales, qué piensa de ellos?
-Esos van a existir en el mundo entero. Es un papel muy importante el que ellos tienen en la historia del catolicismo en Cuba. Pero espero que se abran también a esta nueva visión que nos piden el Papa y los Obispos de la isla. La Iglesia se tiene que rejuvenecer para el bien de todos. 
-Usted fue objeto de críticas, ¿puede mencionar algunas?
-Las personas que movemos, vamos a incomodar. Eso es bueno. Mucha gente decía “este no parece cura” o “mira como hace ejercicios en el parque” o “se va a correr en bicicleta y al gimnasio”. Pero una cosa no está reñida con la otra.
-¿Qué queda de su sacerdocio en Remedios, cuando estamos a pocas horas de su partida?
-Un sentimiento de orgullo, de satisfacción. Logro mi propósito de retirarme en la cúspide. Estoy en una etapa de oro aquí en Remedios. Me voy con dignidad y con el cariño de muchos. Quizás hubo algunas personas que se incomodaron con mi presencia y te soy sincero: no me importan. Yo tengo paz conmigo mismo, me voy feliz.
-¿Y en lo adelante qué piensa hacer?
-Bueno ahora voy a una parroquia de una capital en otra isla, pero en el capitalismo. Es un sitio sufriente, donde la mayoría de la población es negra, pero voy a trabajar con la palabra de Dios.
-¿Y cuándo vuelves a Remedios?
-¡Ah! Buena pregunta. Regresar a Remedios es cuando Dios lo quiera. Yo digo que será el 24 de junio del 2015, pero todo depende del Señor. Esta obra es de Dios, el hecho de estar aquí con los remedianos. Me siento que floto, no quepo en mí mismo. Además en Cuba sucede algo muy hermoso, hay un auge en la fe. Los cubanos ahora pueden practicar libremente su religión. Debemos prepararnos para otros grandes cambios que vienen a la isla, a nivel mental y estructural. Hay que abrirnos a lo nuevo que la vida nos está ofreciendo. Lo que buscamos es el  bienestar del pueblo y trabajamos para lograrlo. Yo creo que el cubano está tomando conciencia de la existencia de Dios.
-¿Tiene usted conciencia del cambio que significó su sacerdocio para la vida en Remedios?
-Creo que sí, y eso me hace muy responsable con mis actos. Estoy orgulloso, yo vine a romper un poquito con lo tradicional.
Fray José Luís se despide de Remedios con la certeza del retorno. La ciudad es su Ítaca, una tierra donde está su casa gigante. Tiene tanta fe en Dios como amor por la humanidad. Sin dudas hay hombres que llevan en sí la vergüenza y el valor de otros muchos. 
   

17 abr 2014

Las dos torres y el sexo



Ellas duermen siempre, paralelamente. Es un paralelismo raro, no se trata de las coincidencias en el tiempo. Ni podemos centrarnos en la confluencia espacial. Las dos torres nacieron al unísono y en planos diferentes del nuestro. Aunque la más pequeña vino al mundo en el siglo XVII, ya existía antes de la llegada de los homínidos.  Si la mayor es una verdad, se debe a una idea abstracta que la precedió en su versión metafísica. Porque la ciudad ya fue real en el plano de los planos.
 El secreto pasó de familia a familia, hasta que el sitio de las dos iglesias emergió sobre el lomo superior de la isla. Arquitectos sectarios erigieron las torres con un siglo de separación, evitando toda sospecha futura. Pero los planes resultaban entonces ya evidentes. Toda cualidad de Remedios hacia el resto de Cuba estaba cifrada en códices milenarios. Porque ahora, cuando la vida parece uniforme y los tipos juegan dominó en la esquina; el momento de develación ha llegado. Ambos monolitos remedan los secretos de Faraón, son los reductos piramidales de hoy. 
 Pocas ciudades hay en el mundo con la manía fálica de levantarse doblemente. Sólo Remedios hiere los cielos con tamaño descaro. Pero toda erección busca la calma en el sexo de los siglos, y ya el tiempo, quinientos años de reposo, fue pubertad suficiente para agrandar y endurecer la potencia del muchacho. Al fin y al cabo, nada distancia a la villa del resto de sus hermanas en Cuba, sólo un ansia enorme por hacer el amor.
  

11 mar 2013

El provincianismo está en cualquier parte

“Es un desperdicio de talento”, así definió una amiga mi trabajo en este blog, pues según ella poca o ninguna salida tiene una página escrita desde un pueblito de provincia, por un periodista desconocido. “Sal de ese campo o serás un viejo barrigón y solitario, con la casa llena de perros”, sentenciaba, tranquilamente, como una profetiza. Confieso que la imagen me aterrorizó, de pronto vino a mi mente un tipo gordo, calvo, sin nombre, alimentando a los perros callejeros. En fin, una locura de decadencia.
En momentos en que me siento aislado de todo, con el alma solitaria, tales palabras pueden hacerme mucho daño o beneficiarme. Hace poco leía un artículo de un periodista cubano sobre los defectos de nuestra carrera. Decía que uno llega a este negocio esperanzado por acceder a la cultura, por viajar, intercambiar, conocer. Sin embargo, según pasa el tiempo, quienes nos rezagamos en medios municipales nos vamos anquilosando, entre reuniones, actos, coberturas sin interés. Mi amiga no está del todo desacertada: un blog, escrito desde un lugar donde nada pasa, es casi un acto de heroísmo o cuanto menos una especie de harakiri. 
Pero salir de este campo no resulta tan fácil, por muchas razones. En particular porque en todo país existe una élite cultural, altamente competitiva, donde el talento no siempre es bienvenido. En las pocas ocasiones que tuve contacto con elementos de esa “cumbre”, percibí tal malsanidad. Poseo amigos que están en la capital, que a pesar de su brillantez, vegetan en anodinas redacciones, sin llevar a cabo el reportaje de sus sueños. Así que no es tan fácil, amiga mía.
De todas maneras la imagen de los perros me aterra.
Pero, en la escala de nuestras ambiciones periodísticas, un medio de municipio es la última carta de la baraja. Recuerdo que no fueron pocos quienes en quinto año de la carrera se burlaron de mi ubicación. Incluso la decana, en el momento de informarme sobre el particular, puso cara de lástima: “vas para Radio Caibarién, ¿estás de acuerdo?” a lo que yo respondí con un resignado y tímido “sí”.
No es que yo me crea merecedor de nada, aprecio la buena acogida que me han dado en este lugar, donde hay personas maravillosas y otras no tanto, como en todos los medios de prensa. Además, he tenido el espacio y la libertad para trabajar que quizás nadie de mi curso haya disfrutado en estaciones y periódicos nacionales y provinciales. Aún así, cuando  los encuentro en el chat de faceboock, ellos me preguntan: “pero… ¿de verdad te sientes bien allí?” Y se quedan como atónitos cuando les doy un sincero y escueto “sí”.
Las élites nunca me interesaron, siempre me llamó más la atención integrar la contrapartida de las cosas, ser de alguna manera el contrapoder. Porque la mediocridad y el talento son los mismos aquí, que en La Habana. Esa cumbre de intelectuales, que viene a veces a nuestros pueblos a hacer sus estudios folclóricos y a decir frases de colonizador, demuestra con su accionar y palabras que “la capital es Cuba y lo demás áreas verdes”.
Viejo dicho que tiende a magnificar la importancia de un espacio geográfico sin dudas privilegiado, donde la cultura se concentra en pocas manos, mientras muchos vegetamos en provincia. Un periodista residente en la capital, hace unos meses me decía que acá teníamos veinte años de atraso, lo cual me pareció una visión exagerada del asunto. Estas perspectivas tienden a reforzar el complejo de inferioridad de las provincias, y con ello la tendencia a la automarginación que tanto florece en los pueblos de Cuba, donde poco o nada sucede.
Si nosotros mismos asumimos pasivamente el mensaje hegemónico de La Habana como centro y el resto como periferia, difícilmente saldremos de la actual situación de aislamiento. Porque el provincianismo, más que una fatalidad geográfica, es un estado del espíritu. Y las élites capitalinas, con su discurso gastado, tienden a reproducir fenómenos del pasado colonial que bien poco se avienen con el modelo de desarrollo equilibrado y sustentable a que debemos aspirar en el siglo XXI.
Pienso que es necesidad de cada cual trabajar de manera óptima, esté en el sitio que esté. Llevar al máximo nuestras capacidades y continuar cultivando el intelecto. Lo contrario sí que sería un verdadero harakiri. Asumir el modelo centro-periferia como parte incurable de la vida en provincia, no sólo nos daña, sino que recrea un ambiente de decadencia y dejadez, ahoga cualquier intento aislado por insertar un poco de cultura y pensamiento crítico en el seno de estos pueblitos. 
Por ejemplo, me viene a la mente la imagen de Caturla, aislado en su  San Juan de los Remedios, a inicios del siglo XX. Nunca mejor usados estos calificativos, para definir la situación de un artista de la vanguardia universal, cuya magna obra fuera abucheada por la mediocre chusma de aquellos tiempos, durante una presentación en el entonces Teatro Miguel Brú. De no ser por su origen burgués, por su carrera de abogado, por su contacto con la Revista de Avance y el Grupo Minorista, dudo mucho que el talento del músico se hubiese desarrollado. Todavía hoy existen remedianos que recuerdan más a Caturla por sus esposas negras que por sus aportes como artista o jurídico.
Y es que en la etapa republicana se consolidó el modelo centro-periferia al interior de Cuba, mal que aún no logramos extirpar. Remedios, ciudad vieja y decadente, municipio despojado de toda importancia, dormitaba en los brazos de una pequeña burguesía, que tampoco era tomada en serio por los dueños económicos del país. Sin puerto, ni grandes riquezas, el pueblo de Caturla se automarginaba y poco podría entender de la genialidad de ese hijo díscolo, que componía locas piezas hasta bien tarde en la noche.
Pero contra ese espíritu provinciano luchan los buenos de alma, para llevar lo mejor del pensamiento y el arte a su lugar de origen y prender la llama de la creatividad. A los que vivimos en latitudes no capitalinas nos acecha el sucedáneo, lo banal que invade incluso y sobre todo los espacios oficiales, donde debería promoverse la verdadera creación. Así, una semana de la cultura es interpretada como un jubileo reguetonesco, donde prima la tarima de altavoces, el alcohol de timbiriche y a lo sumo una presentación de la Original de Manzanillo con los temas de siempre.
No quiero pecar de extremista con tales criterios. Vayan a San Juan de los Remedios, ciudad con casi quinientos años de fundada, de una historia ancestral y valiosa, legendaria…. La semana de la cultura en dicho pueblo sin embargo no expresa la riqueza y la importancia de nuestro pasado, ni mucho menos lo que hoy se puede hacer para retomar y vitalizar ese espíritu único, sin dudas de privilegio. Entre las ocho primeras villas fundadas por los españoles en Cuba, Remedios es y será por el momento la última, en todo el sentido de la palabra. 
Quizás a ese provincianismo se refería mi amiga, cuando trajo a mi mente la imagen de un viejo gordo y olvidado, con la casa llena de perros. Por suerte, sé que más que una fatalidad geográfica, ese estado pertenece a una dimensión espiritual decadente. Todos en alguna medida han sufrido el provincianismo, en La Habana, en Londres, en París, en Buenos Aires…en Remedios, en Zulueta, en Camajuaní, en Sagua la Grande; pero sólo unos pocos supieron elevarse. Y punto final, no quiero seguir dilatando este post, después de todo ustedes coincidirán en que el talento y la mediocridad florecen en cualquier sitio.



27 dic 2012

T y otras obras valiosas



Uno de mis escritos más geniales es el relato “T”, que dice así:
T.
Su composición demoró diez años. Recuerdo con cuánta pasión hice los dos trazos (vertical y horizontal) que forman el corpus del texto. Luego estuve meses obnubilado, contemplando místicamente el fruto de mis esfuerzos, antes de proseguir con el resto de mi ópera prima: el libro de relatos “Alfabeto”. Así pasé brillantemente de la C a la K, incluso de la J a la Ch. Experimentos que dejaron sin palabras a los críticos. El sublime colofón de la obra maestra, “Z”, lo dicté desde la cama, paralizado por la artritis general que me provocaron tantos meses de intenso trabajo. Aunque en el estudio comparativo “ABCD, una aproximación semiótica al pez morsa” de P.Z. Morse, se critica la forma excesivamente oblicua del trazo de la Z, alegando un interés manierista por reflejar el conflicto interno de los calzoncillos blancos del Tíbet.   
El siguiente proyecto se llamó “Signos de puntuación” y fue rechazado por el lingüista A. Embud, quien me acusó de plagiar su obra “Glug o la onomatopeya del embudo”, que contiene un acápite sobre el Período Azul del Punto y Coma, al que yo apenas hago referencia en el pasaje “El irracional vómito añil de la pausa semilarga”. El asunto se llevó ante los tribunales, donde el juez E.P.D. Matius nos mandó a dibujar a cada uno, un punto y coma azul, luego se reunió con el jurado para ver cuál de las dos pinturas captaba mejor el aura empirista de su muela cariada. Durante la última sesión del juicio, el jurado declaró que no se podría dar un veredicto, hasta que el juez definiera, a priori, si la naturaleza del Ser era cognoscible para su perro salchicha. 
La polémica suscitó opiniones enconadas, unos eran partidarios de la forma ligeramente inclinada de mi punto y coma, otros defendían la rectitud del trazo de A. Embud. Los Rectos y los Inclinados formaron sus respectivos partidos políticos y fueron a elecciones. Las dos campañas se basaban en “el peligro que significaría para los valores de la sociedad, la proliferación de la forma incorrecta de trazar el punto y coma”. Los mítines públicos acababan en riñas sangrientas, donde los miembros de un bando intentaban tatuar su visión particular del punto y coma en la piel de sus enemigos. El día del escrutinio electoral, los votantes acudieron disciplinados a las urnas, sólo se escucharon algunas explosiones y disparos en la región limítrofe de la ciudad entre el territorio recto y el inclinado. Ante el evidente empate, ambos partidos se acusaron de fraude y comenzó la guerra civil. Hubo miles de muertos, el resto de las naciones, conmovidas, se reunieron para buscar una solución pacífica al conflicto caligráfico. 
En el debate internacional, un grupo de países izquierdistas se declaró repentinamente partidario de los inclinados, alegando que los rectos querían imponer su visión recta de la democracia, cuando eran los primeros en violar tal rectitud. Ipso facto, el embajador de un país de derecha acusó a los inclinados de faltar a los principios internacionales, recogidos en la Declaración Universal: “Todos los hombres son creados iguales en rectitud”.  Las discusiones subieron de tono, con peligro de guerra nuclear, así que la reunión se disolvió sin llegar a un acuerdo.
El territorio nacional quedaba dividido en dos países opuestos en esencia: los inclinados asumieron como Carta Magna mi libro “Signos de puntuación” y los rectos, el ensayo “Glug o la onomatopeya del embudo” de A. Embud. A esas alturas, yo y Embud no sólo éramos amigos, sino que decidimos respetar nuestras visiones caligráficas contrapuestas y escribir la autobiografía a cuatro manos “Embudo y trazo inclinado, una visión paradójica de las cebras hawaianas”. Dicha obra se convirtió en el Best seller de un tercer grupo mundial, que se decía alternativo ante los dos grandes bloques de naciones ya por entonces contrapuestas (inclinados y rectos): los sinuosos. 
Así que decidí continuar escribiendo el resto de mis magnas obras.
En el ensayo fenomenológico y cuasiholístico “Márgenes y Sangrías” evidencié una inquietud inédita por las proporciones divinas de la hoja de escribir. Según el semiótico kosovar Yoán Bach E., “la obra marca un punto de giro en la literatura contemporánea, pues demuestra el parentesco genético entre Hegel y los cantantes de rap maniqueos”. Un primer tomo está dedicado al margen, su esencia conceptual, los límites de su conocimiento. Luego de un último capítulo “Margen, ética y chorizos”, coloco en el epílogo el sumun teórico del libro: setecientas tesis filosóficas sobre el uso del margen en los rollos del papel sanitario. En su análisis moral del té asiático, el genio chino de doce años G.Young cree ver en la milenaria antología poética “Al margen de toda lógica”, un antecedente de mi visión del universo. Seguramente obvió la salida del segundo tomo dedicado a la sangría, donde desmiento cada una de las setecientas tesis antes enunciadas, y establezco un imperativo categórico que a la vez las resume y las reafirma como ciertas. 
Mientras impartía una conferencia en la universidad sobre “Márgenes y Sangrías”, se produjo un debate entre los estudiantes acerca del carácter kantiano del diseño de la cubierta del libro. Quise decirles que en realidad el diseño era spinoziano, con pespuntes presocráticos, pero ellos no me dejaban hablar, se interrumpían, insultándose caóticamente en lengua copta. La discusión terminó cuando anuncié que mi próxima obra versaría sobre la cubierta. 
“Cubierta” es un libro sin precedentes y, aunque sólo está compuesto por la cubierta, su escritura me dejó exhausto. Esta vez nadie se atrevió a cuestionar mi originalidad. Sólo P.Z. Morse intentó un fallido ensayo sobre lo intertextual de “Cubierta” con las servilletas usadas: “Los peces morsas voladores y los paratextos incendiarios”. Por entonces surgió un grupo de místicos que se negaban a comer mamut y leían incesantemente mis escritos. En una de las cartas que recibí de esa gente, se describían como seres andróginos, conocedores del secreto de la anguila naranja. 
El juez que atendió la disputa entre Embud y yo, había logrado que la naturaleza del Ser fuera cognoscible para su perro salchicha. Estaba en condiciones de dar el veredicto tan largamente esperado como solución al conflicto entre rectos e inclinados. La noticia creó revuelo, los ejércitos se movilizaron en las fronteras, los profetas anunciaron la paz perpetua y la leche agria. El día pactado, seguidores de una y otra postura se colocaron a ambos lados del juez, sacándose la lengua a cada rato. A los sinuosos no los dejaron entrar, y estuvieron toda la sesión desinformados, lanzando ladrillos contras las policías recta e inclinada, fumando marihuana y tocando guitarra. Yo y Embud también acudimos al juicio, pero nuestro caso parecía olvidado, todo se dirimía entre inclinados y rectos. Cuando el juez anunció que tanto unos como otros se equivocaban, se armó un gran tiroteo y, aunque su perro trató de salvarlo, el magistrado de la justicia fue el primero en caer. Ni siquiera el surgimiento de una cuarta postura pacifista, liderada por el perro del juez, evitó que estallara la guerra nuclear.
Ya llevo meses viviendo con el grupo de místicos, desde que se destruyera la civilización. No me han explicado por qué no comen mamut, ni en qué consiste el secreto de la anguila naranja, pero dicen que mis obras, conservadas por ellos en medio de la selva, son la única literatura que se salvó para la posteridad y que sobre la base de esos libros se levantará el futuro.

26 dic 2012

El nacimiento de un coloso (fotorreportaje)

El trabajo de plaza de San Salvador, versaba sobre el invierno, un coloso de 70 pies de años el más ancho de la historia de las parrandas. 90 pies de alto y mucha iluminación. (Foto: BBC)
Las parrandas de mi pueblo, San Juan de los Remedios, estuvieron fenomenales este año. Las obras de arte alcanzaron su cenit en la noche parrandera, cuando El Carmen y San Salvador dieron lo mejor de sí. Por el momento aquí traigo una muestra de lo que más me impresionó. 
Ya en la tarde del 24 de diciembre, los trabajadores, cansados, habían terminado la obra de arte parrandera. Tras meses de intensas jornadas, se podía decir que todo llegó a feliz final.